Hoy es mi primer día, mi primera experiencia en un blog.
En vista de que es lunes y estoy cansada, a media hora de salir de trabajar, decidí navegar por internet tras varias horas de juntas, entregas de propuestas, una deliciosa comida y la noticia de que ya no dejan estacionar junto al parque (¿qué vamos a hacer?).
Así, agotada, aburrida y sin siquiera una idea de qué buscar en la red, me dije: "¿Y si creamos un blog?". Desde que se puso de moda me pareció curioso pensar en qué escribiría yo, qué contaría, cuánto me atrevería a decir de mí… Y aquí estoy.
Ahora mismo ya imagino y recuerdo mil anécdotas qué contar, pero la verdad es que prefiero ver cómo se ve publicado esto que escribo.
¿Ya saben? La curiosidad de ver cómo queda, antes de terminarlo.
Ah, pero mañana ya les contaré más cositas. Como que me sacarán dos muelas del juicio en la tarde, horas después de entrevistar a las t.A.T.u. Sí, soy reportera, jefa de redacción de una revista.
También les hablaré de mis perras, mi mamá y mis obsesiones. No bastará decir cuáles son, se darán cuenta por su misma condición de fijación.
Vaya, creo que esto me gusta. Estoy entrando al juego… y es divertido.
Aún así, prefiero apagar la computadora e irme a mi casa. Tengo que leer 'El león, la bruja y el ropero' para poder escribir un artículo, además de sacar a las perras (en casa son las niñas, claro), cenar y meterme a la camita para acomodarme.
Es lunes y estoy de acuerdo con Garfield (y el gato con botas de Shrek), ¡no me gustan los lunes!
Bueno, ahora sí voy a ver cómo queda esto.
Adiós. Ésta fue una prueba del primer día del blog. Si no regreso mañana, ¡seguro será porque estaré ocupada! Si no regreso en una semana, quizá lo haga algún día. Si no regreso en un mes, ¡gusto en conocerlos!
